Cunduacán, la Atenas de Tabasco: cuatro siglos de historia, resistencia y cultura
A 26 kilómetros al poniente de Villahermosa, en el corazón de la región conocida como la Chontalpa, se levanta Cunduacán: un municipio cuyo nombre lleva en sí mismo la huella de civilizaciones antiguas. La palabra Cunduacán proviene de los vocablos mayas kun-ua-kan, que significan "lugar de ollas, pan y culebras", y fue adoptada de la antigua población de raíces nahuas que existía en esa zona antes de que los españoles llegaran a transformar para siempre el paisaje humano del sureste mexicano.
Raíces prehispánicas: los ahualulcos y Cimatán
Los primeros pobladores de que se tiene memoria en este territorio fueron los ahualulcos o ayahualulcos, un pueblo que originalmente habitaba la costa del actual municipio de Cárdenas. Presionados por los continuos ataques de piratas en las costas del Golfo, estos grupos migraron tierra adentro y establecieron asentamientos como Huimango, Cúlico, Anta, Cucultiupa y, el más importante de todos, Cimatán, que se convirtió en el principal centro comercial de la región.
Dedicados principalmente al cultivo y la explotación del cacao, los habitantes de esta zona desarrollaron redes de intercambio que alcanzaban la península de Yucatán y el Altiplano Central. A la llegada de los españoles en 1518, el río Chacalapa —hoy río Cunduacán, que entonces era un brazo del río Mezcalapa— tenía en sus orillas numerosos asentamientos prósperos y activos.
La Conquista: la resistencia de los cimatecos
Pocas páginas de la historia tabasqueña igualan en tenacidad la resistencia que los indígenas de Cimatán opusieron a los conquistadores españoles. En 1522, Hernán Cortés envió al capitán Luis Marín con una expedición que intentó pacificarlos sin éxito. Bernal Díaz del Castillo, quien participó en esa campaña, dejó constancia de cómo los guerreros cimatecos salieron a enfrentarlos con escuadrones de flecheros y lanceros, matando a varios soldados españoles en el primer encuentro.
En 1529, Francisco de Montejo intentó también someter la zona, igualmente sin resultado. Los conquistadores necesitaron más de 40 años de campañas militares para doblegar a los cimatecos, quienes tuvieron el honor de ser los últimos tabasqueños en rendirse a la corona española, hacia 1560–1564. El primer asentamiento colonial de la región, la villa de Santiago Cimatán, fue fundado hacia 1545, pero fue destruido rápidamente por una rebelión indígena, como testimonio de esa resistencia inquebrantable.
La fundación colonial: 8 de septiembre de 1625
Una vez sometida la región, los españoles se establecieron en la población indígena ya conocida como Cunduacán. Sin embargo, en 1625 ocurrió un hundimiento —atribuido por la tradición a una gran creciente del río— que destruyó ese asentamiento y obligó a los sobrevivientes a buscar un nuevo lugar. El 8 de septiembre de 1625, entre los pueblitos indígenas de Cimatán y Cucultiupa, nació formalmente la Villa de la Natividad de Cunduacán, bautizada en honor a la Virgen de la Natividad. Esos dos antiguos pueblos se convertirían, con el tiempo, en los dos barrios que aún hoy marcan los extremos de la ciudad.
La leyenda del "Pueblo Viejo" —el sitio hundido que quedó a unos cinco kilómetros de la nueva villa, convertido hoy en una zona de bajos y popaleras— fue inmortalizada por el escritor y folklorista cunduacanense Francisco Quevedo Ara, y sigue siendo parte viva de la identidad colectiva del municipio.
En 1725 se inauguró la Iglesia de la Natividad de María, que llegó a ser sede del poder religioso del estado y sede del Tribunal de la Santa Inquisición en Tabasco. El templo de Las Mirandillas, también patrimonial, es hoy uno de los puntos de encuentro más representativos de la comunidad y un testimonio vivo de más de tres siglos de fe y tradición.
Del virreinato a la República: reconocimiento oficial
En 1739, el gobierno colonial reconoció formalmente a Cunduacán como pueblo de la provincia de Tabasco. Tras la independencia, el 27 de octubre de 1826 el nuevo gobierno del estado le otorgó oficialmente la categoría de villa, con el nombre de Natividad de Cunduacán. Medio siglo después, el 5 de noviembre de 1880, durante el gobierno del Dr. Simón Sarlat Nova, el Congreso del Estado la elevó al rango de ciudad por decreto. Fue en esa misma época cuando comenzó a circular con fuerza el mote que la definiría para siempre: "La Atenas de Tabasco".
La Batalla de El Jahuactal: Cunduacán en la historia nacional
Durante la intervención francesa en México, Cunduacán protagonizó uno de los episodios más gloriosos de la historia tabasqueña. El 1 de noviembre de 1863, en los campos cercanos a la villa, se libró la Batalla de El Jahuactal: las fuerzas liberales tabasqueñas, al mando del coronel Gregorio Méndez Magaña, derrotaron contundentemente a las tropas intervencionistas francesas. Esta victoria fue decisiva para iniciar la expulsión de los franceses del territorio tabasqueño y se convirtió en símbolo de resistencia y valentía para toda la región.
"La Atenas de Tabasco": un legado de hombres ilustres
El apelativo de Atenas de Tabasco no es gratuito ni meramente decorativo. A lo largo de los siglos XIX y XX, Cunduacán dio al estado y a la nación un número notable de figuras en las letras, la política, la educación y las artes. Entre ellos se cuentan:
José Eduardo de Cárdenas y Romero, el primer diputado tabasqueño en la Corte de Cádiz, España, cuyo busto preside el parque central que lleva su nombre. Agustín Ruiz de la Peña, primer gobernador constitucional de Tabasco. Manuel Sánchez Mármol, fundador del Instituto Juárez, hoy Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, reconocido como uno de los grandes novelistas mexicanos de finales del siglo XIX y principios del XX. Estos personajes, entre muchos otros, construyeron la reputación de un municipio que se convirtió en referente intelectual y cultural del sureste mexicano.
El siglo XX y la era petrolera
Con el descubrimiento y explotación del petróleo en la región de la Chontalpa durante el siglo XX, Cunduacán adquirió una nueva dimensión económica. El municipio alberga instalaciones clave de PEMEX —baterías de separación, estaciones de compresión, plantas deshidratadoras y ductos troncales— y su ubicación estratégica, en el corazón de la zona petrolera y cercana al puerto de Dos Bocas, lo convirtió en un polo de actividad industrial y de servicios. La construcción de la moderna autopista de cuatro carriles La Isla–Puerto Dos Bocas acortó a apenas 20 minutos la distancia con Villahermosa, impulsando también el comercio y el crecimiento urbano.
400 años de historia viva
El 8 de septiembre de 2025, Cunduacán celebró con orgullo su cuarto centenario. La efeméride fue conmemorada con una sesión solemne, el izamiento de la bandera mexicana frente al Palacio Municipal, presentaciones artísticas y, como símbolo de reconocimiento nacional, el Servicio Postal Mexicano emitió una estampilla conmemorativa en honor al municipio. La Secretaría de Cultura del Gobierno de Tabasco destacó en esa ocasión que la memoria de Cunduacán es también la memoria de Tabasco, pues desde esta tierra han surgido aportes que dan identidad y prestigio al estado en el ámbito nacional.
Cuatrocientos años después de que los sobrevivientes del hundimiento del Pueblo Viejo eligieran este rincón de la Chontalpa para comenzar de nuevo, Cunduacán sigue siendo tierra de raíces profundas: indígenas, coloniales y mestizas entretejidas en una identidad que honra su pasado sin perder de vista el porvenir. Un municipio que nació de la resistencia y creció gracias a la cultura, y que hoy lleva con orgullo el título de Atenas de Tabasco como testimonio de cuatro siglos de historia, pensamiento y vida comunitaria.
